08 julio 2008

Se repite la historia en El Príncipe Caspian

Tras la recomendable Las Crónicas de Narnia, el León, la Bruja y el Armario, nos llega la segunda parte de la saga cinematográfica (la cuarta parte en la saga de libros) con El Príncipe Caspian.


El estreno de la saga fue más que correcto, una película infantil pero entretenida para todo tipo de públicos y con una historia y conflictos internos muy interesantes que hicieron de El Leon, La Bruja y el Armario una sorpresa para las expectativas que tenía previamente.
Con El Príncipe Caspian ha sucecido al contrario. Tras la primera parte, las expectativas de ésta segunda eran más elevadas lo que probablemente haya provocado una opinión más negativa de la que hubiese tenido en un principio. Lejos de ser mala, esta entrega es entretenida y cumple con lo que en un principio ofrece, pero no va más allá en el desarrollo de la historia, de los personajes o de la mitología narniana. No aporta nada nuevo.

De primeras, parece que los jóvenes protagonistas asumen sin problemas su identidad de reyes de narnia, sobretodo Peter, que llega a resultar bastante insoportable. No tienen dudas sobre sus habilidades, sobre si les corresponde estar ahí o sobre su papel para con la historia de Narnia... No, ellos llegan ahí y lo tienen todo más claro que agua. Es por ésto que ya de por sí todo suena demasiado artificial, además de que no se preocupan de reenganchar a un espectador que haya perdido el hilo de los acontecimientos o no los recuerda (yo tuve que poner en situación a una de mis acompañantes que no era capaz de ubicar lo que estaba sucediendo).
Aunque odiosas, las comparaciones son inevitables y, en este caso, es imposible que no vengan a la mente momentos de la ya mítica saga de El Señor de Los Anillos y es que hay situaciones que recuerdan demasiado y no ya porque un mundo épico similar lleve a estas cosas sino porque hasta los planos son clavados con la producción de Peter Jackson. Ya sabemos que ambos escritores (Tolkien y Lewis) fueron contemporáneos, y colegas, pero hay que sabe buscar la propia identidad de una película.

Pero, igual que todos estos hechos pueden ser perdonables, lo que no deja disfrutar de la historia es la sensación constante de ya haber visto lo que está pasando. Aunque con el bufón cambiado (ahora una rata en vez de un fauno) y algunos retoques que pintan muy bien, el comienzo, el desarrollo, el objetivo de los protagonistas, cómo lo resuelven y el final es el mismo que en la anterior entrega. Y aún más, las tramas secundarias que se intuyen levemente, quedan completamente superficiales y no aportan nada a la principal o a sus protagonistas.

Lo mejor: El Intento de hacerse con el castillo de los Telmarinos.
Lo peor: Que los personajes no evolucionen ni una pizca.
La Imagen: La Bruja Blanca tratando de persuadir a Caspian para que la libere.
La curiosidad: Detrás nuestro había un par de niños de unos 8 años que comentaban todas las jugadas de la película. Deducían que estaba pasando y hacían teorías sobre lo que iba a pasar más adelante. Nosotros nos reíamos pensando que, si estaban así con El Principe Caspian, cuidado con ponerles a ver Perdidos.

Aún con todo, El Principe Caspian decepciona pero gusta, entretiene y divierte (aunque en ciertos momentos no lo pretenda, precisamente) y tiene algunas secuencias dirigidas con mucha maestría. Un producto palomitas que no ha sabido estar a la altura pero que ofrece lo suficiente como para que el espectador quede satisfecho.



1 comentaron:

la ultima dijo...

La verdad es que estoy bastante de acuerdo... la primera película supuso una gran sorpresa para mí y aunque las expectativas nunca fueron demasiado altas para Narnia 2, el resultado de esta pelicula queda por debajo.

Muy buena la escena de la Bruja Blanca

 
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